Que un incendio no "queme" a los moteros

El pasado martes 18 de agosto decidí viajar a Peguerinos. Este pequeño pueblo de la provincia de Ávila, que tiene 272 habitantes, se caracteriza por estar dentro del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, por su vegetación, amplias zonas destinadas a ciclistas y senderistas, sus vistas y, por supuesto, por lo bien que se come y se respira la naturaleza.

Sin embargo, en mi viaje desde Alcorcón, pasé por el puerto de la Cruz Verde. Este lugar icónico para los moteros madrileños sufrió un incendio el pasado domingo 2 de agosto. La causa del mismo fue una moto que ardió tras sufrir un accidente en el kilómetro 3 de la M-512. Las llamas arrasaron más de 900 hectáreas de bosque y monte bajo de los términos municipales de Zarzalejo, Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela. En la extinción de las llamas participaron bomberos de la Comunidad de Madrid, Castilla y León y de la Unidad Militar de Emergencias, (UME). 

Fuente: 112 Comunidad de Madrid

Sabía que contar "el día después" del incendio iba a ser polémico y, por supuesto, lo ha sido. Lo que quería hacer no era culpabilizar a nadie de ser el causante del siniestro, ni mucho menos. Los medios de comunicación son muy dados a sacar conclusiones por ellos mismos, hacer directos diciendo que "Fulanito" iba muy rápido con la moto y que "se veía venir". En mi caso, como he dicho en algún comentario del vídeo en Youtube, no soy juez ni parte. Las causas del incendio o las presuntas negligencias que se llevaron a cabo durante el inicio mismo, no soy yo quien las tiene que valorar porque hay profesionales que se encargan de llegar a esas conclusiones de la forma más certera. Sin embargo, no se puede negar que da mucha pena ver lo que ha pasado y cómo ha quedado una impresionante zona verde después de ese fatídico 2 de agosto.

Durante el viaje, pude comprobar cómo varios habitantes del lugar denunciaban que la zona suele ser un circuito motero, los fines de semana, en el que se desarrollan carreras y batallas sobre las dos ruedas. También la crispación de algún vecino que se quejaba, con razón, de que el incendio pudo ocasionar importantes daños materiales en viviendas e incluso, daños personales y no les falta razón.

Vecino denuncia la alta velocidad con la circulan algunos moteros por la zona de la Cruz Verde

Pero creo que no sería justo culpar al motero que conducía la moto que originó el incendio por imprudencia, al menos que lo hiciéramos aquellos que desconocemos la historia completa. En mi vídeo intento hacer ver que una serie de condicionantes como, aparentemente, un tubo de escape a alta temperatura, mezclado con una fuga de combustible y un pasto seco, puede ser el detonante perfecto de un fuego que arrasa una zona natural que va a tardar mucho tiempo en recuperarse. Pero sigo insistiendo en que el motero no quería eso. Tenemos que circular con nuestras motos con todas las precauciones y siempre hay que andar con mil ojos para evitar siniestros. Eso es algo que no cabe discusión. 

Aspecto que tiene el paraje de San Benito (M-512). Lugar del accidente en donde comenzó el incendio

Esto no va de culpar o exculpar. Tampoco de estigmatizar al mundo motero, ni mucho menos. Creo que es más importante concienciar de que, a pesar de todas las medidas de seguridad que puede tener una carretera o una moto moderna, siempre tenemos que pensar en el día después. En este caso no habido víctimas humanas como, por ejemplo, el motero o vecinos. No seamos polémicos y veamos cosas donde nadie nos ha confirmado que estén. Si realmente el motero aumentó el riesgo de sufrir un accidente circulando a velocidad inapropiada, no somos nosotros los que lo tenemos que evaluar. Pero sí debemos tener dos dedos de frente cuando usemos nuestra moto o coche por zonas en las que el riesgo de incendio es importante. Sin querer, ocasionamos esta enorme pérdida vegetal. Si además lo hacemos de manera consciente, no tenemos justificación alguna.

Seamos sensatos, dejemos que los que tienen que trabajar trabajen en resolver lo que pasó y agradezcamos que el fuego no se llevó vidas humanas (que seguro que sí animales, desgraciadamente), y quedémonos con lo que no tenemos que hacer o al menos, cómo tenemos que actuar en caso de que vivamos en primera persona algo similar. De todo, hasta de grandes siniestros como éste, podemos aprender. Si no lo hacemos es que estamos demasiado obcecados en pensar que somos perfectos y, afortunadamente, ninguno lo somos. Por eso, debemos seguir aprendiendo.

Os dejo el vídeo de la ruta:



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