Navalcarnero NO ES Segovia
Título contundente, sin duda. Si Pedro Piqueras empezara sus apocalípticas noticas con este llamativo texto, los espectadores quedarían escandalizados hasta el tarot de Esperanza Gracia. Pero bueno, esto es Movidas en Moto y eso de escandalizar como que no se lleva tanto. El pasado martes, tras despedirme de mi trabajo de cuyo nombre no quiero acordarme, (es una larga historia que ya os contaré... o no), me acerqué a un pueblo muy cercano a Alcorcón pero que, a pesar de visitarlo muchas veces para tomarme una caña de postureo en su plaza, no había conocido con detalle.
La noche antes hice mi típico trabajo de producción. Recabé datos, visité fuentes oficiales como http://www.turismo-navalcarnero.com/, la web del Ayuntamiento, Comunidad de Madrid y bueno, un poco de wikipedia no os voy a mentir. Sin embargo, me encontré en la tesitura de no poder contar todo lo que me iba a encontrar al día siguiente, ya no solo porque mi vídeo se iba a extender en duración hasta poder llegar a ser aburrido, también porque podría caer en el cinismo de no poder prestar atención a todas esas maravillas que ofrece el pueblo y crear un coctelera de lugares en los que la atención iba a ir mermando lentamente hasta ser olvidados.
Impresionante plaza de Segovia de Navalcarnero
Ese martes, sobre las 2 de la tarde, llegué a Navalcarnero. Tenía muy claro que no iba a comer y que hasta que no acabara, a eso de las 5 de la tarde, no volvería a casa. Después de pensar algo así tengo claro que no lo volveré a repetirlo Poco a poco Navalcarnero pudo conmigo. Me puse nervioso viendo cómo pasaban las horas y no podía contar todo lo que encontraba. Las preguntas a los vecinos no me ayudaban porque me trasladaban nuevos lugares, más emplazamientos interesantes, y las horas de luz en pleno noviembre daban lo que daban.
Reproducción de la portada de la Casa de la Cadena, (1998), lugar donde pasaron
la noche de nupcias Felipe IV y Mariana de Austria (1649)
No recuerdo las veces que visité la plaza de Segovia. Mi intención era entrar en la iglesia de la Asunción pero estaba cerrada. Sabía que su interior merecía la pena y, mi plan de producción "accidental", quería mostrar todo eso en el vídeo. Creo que gracias a la diosa fortuna encontré a uno de los colaboradores de la iglesia que, tras dialogar con el párroco, me permitió entrar. Tengo que reconocer que ese momento me emocionó. La amabilidad fue incalificable. Sabes que en todos sitios hay gente maravillosa y, por supuesto, en Navalcarnero también.
La afición por los toros y el mundo taurino reflejada en el Monumento a los Encierros, (Feliciano Hernández, 1996), situado en la confluencia de calle de la Libertad con la calle Real
Pasaban las horas. El frío calaba mi habitual ropa de motero y, cierto miedo a quedarme sin luz, invadía mi mente. Estaba como un niño en Reyes con muchos regalos y poco tiempo para disfrutarlos. Pensaba que el vídeo no iba a funcionar y que muchos lugareños iban a quejarse del mismo a modo de "te falta tal, te falta pascual".
No era justo dejar cosas fuera, pero tampoco era justo maltratar esos míticos lugares como no se merecen. Del vídeo de Navalcarnero me llevo lecciones aprendidas como ese que es un refrán típico de abuelo que no es otro que "quien mucho abarca, poco aprieta", que todo necesita su tiempo y que, jamás ofenderé a un sitio en el que me tratan de libro menospreciándolo o humillándolo.
Queda mucho que ver pero estoy feliz con el resultado. Os presento "Navalcarnero NO ES Segovia".



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