Esto es Chinchón...
Decir que con 40 añitos que tengo no había estado nunca en Chinchón suena cuanto menos llamativo. Pues sí, un pueblo que está a tan solo 60 kilómetros de la ciudad alfarera donde resido llamada Alcorcón y no lo había visitado nunca.
Es habitual estar en grupos moteros y leer "salida a Chinchón". Pues, por una cosa o por otra, nunca había estado en tan maravilloso lugar. Total, que me parecía una buena idea eso de visitar el pueblo solito, más que nada porque había cosas que me escamaban como las calles empinadas, la plaza de tierra, no poder entrar al centro los fines de semana o, por ejemplo, pensar que luego no me iba a gustar.
Antes de la salida, me empapé de lo que molaba del pueblo y, como siempre me suele pasar, había mucho que ver. Ahí empezaba el primer problema que era discriminar cosas. Eso no quiere decir que lo que no sale en el vídeo no sea interesante, ni mucho menos, pero que meter todo en poco más de 10 minutos podría ser agónico para el espectador.
Lo dicho, preparado todo decidí viajar después de comer más que nada porque estaba lloviendo y la decisión no fue de las más acertada. A las 3 de la tarde, una fina pero constante lluvia estuvo a punto de anular el viaje pero, afortunadamente, la precipitación cesó. Armado con cámaras hasta arriba emprendí viaje. Parada en la gasolinera, TomTom Rider activado y tirando millas.
Pasé por un pueblo que había escuchado mucho que es Titulcia. Como me hacía gracia el nombre y había escuchado algo así como la cueva de la luna, me metí a investigar. Cierta decepción me llevé cuando vi que el "místico" emplazamiento está ubicado en el porche de un bar que, por cierto, estaba cerrado. Pero como aficionado al mundo romano por España acudí a la plaza del Ayuntamiento y conté un poco la gracia de este pueblo que fue asentamiento en su día y que disputa este puesto con la localidad de Móstoles.
Poco antes de llegar a Chinchón comenzó a llover. La cámara frontal empezó a mojarse y ya empecé a asustarme por si el agua y la electrónica jugaban de las suyas. Afortunadamente, la GoPro 7 aguantó genial y no me dio ningún fallo, cosa cuanto menos llamativa pues muchas veces tengo que parar a reiniciar el cacharrito porque se atonta, algo que a la GoPro4 no le pasa... para que luego digan que lo último es mejor.
Primer punto de la visita no podía ser otro que la plaza Mayor. La conocida foto que todos hacemos en Chinchón. Allí, 234 balcones, restaurantes a cascoporro y tranquilidad de entre semana, algo que siempre se agradece. Amabilidad por todos sitios. Estuve hablando con la Guardia Civil para que me comentaran cosas que ver, con vecinos de la zona y, por supuesto, preguntando entre los hosteleros cómo se estaba llevando la pandemia en el pueblo.
Quería grabar la plaza desde un balcón y los señores del "Mesón de la Iberia" me concedieron ese privilegio. Por eso hablo de ellos en el vídeo porque creo que es justo hacerlo cuando la gente se porta bien. La vista era espectacular y sobrecogía ese cálido silencio de una plaza que, los fines de semana, está repleta.
Dejé la moto, escoltada por el patrulla de la Benemérita, y me metí entre las calles a conocer el hogar del cuadro de Goya. Sí, convencido por su hermano Camilo, el pintor español realizó una obra para el retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. La gracia es que la idea era "cubrir un hueco" y resulta que es una de las creaciones más llamativas de el de Fuentetodos. Dentro, aunque no sale en el vídeo, además de llevarme una reprimenda de una señora al no quitarme el casco, (tenía razón, cuando se entra a un tempo sagrado hay que hacerlo descubierto pero yo estaba lleno de micrófonos, mascarilla y apaños varios y era un cacao), luego se hizo amiga y me estuvo contando curiosidades del lugar.
Seguía la visita por la torre del Reloj, la Casa de la Cadena, el parador de Turismo a los que también estoy agradecido porque me permitieron visitarlo por dentro, y el cierre del vídeo fue el castillo de los Condes que tiene una curiosidad importante que es que, tras ser asediado, sus restos fueron utilizados para restaurar casas, caminos y límites de fincas.
El vídeo te puede gustar más o menos pero garantizo que lo que hice fue vivir el viaje desde dentro, con cariño, con respeto y, especialmente, con toda la emoción que proporciona conocer un nuevo lugar y más en moto. Puede que me dejara cosas y, como siempre, pido disculpas por ello, pero creo que hay muchas maneras de contar las cosas y esta fue la mía.
Con todos vosotros, mi primera vez en Cinchón



Comentarios
Publicar un comentario